Silencio esto se enfila

SILENCIO... ESTO SE ENFILA

Ciclo de conferencias protagonizadas por el ciclismo y organizadas por GUC y la Universidad de Valladolid

Reseña de las conferencias en la página web El pedal de Frodo

GLOBEREANDO EN PERSPECTIVA

*Por Rafa Simón. Silencio. Se ha tomado unos segundos de pausa. En una conversación entre amigos apenas hubiese sido perceptible. Tiempo para apurar tu cerveza y seguir conversando. Sin embargo, ante un auditorio de 100 personas, la pausa puede llegar a hacerse eterna, pero comprensible.

Me encuentro a su lado, y no puedo evitar preguntárselo: “¿Te emociona, verdad?”. No me mira, pero asiente con la barbilla. Sus ojos siguen clavados en el monitor, donde se expone un vídeo en el que sigue pedaleando, 10 años atrás, ataviado con su mono de contrarelojista del Phonak, su equipo por aquel entonces. Con la escuadra suiza ganaría, un minuto después de esa imagen en la que apura magistralmente una curva, el prólogo del Giro de Italia 2002, en Groninguen (Holanda), conviertiéndose en líder de la general y dándose a conocer al gran público, a pesar de su gran palmarés conseguido a base de victorias más pequeñas, pero igual de importantes, por lo que supuso: esfuerzo y dedicación.

Juan Carlos Domínguez continúa su relato. Le pedimos que viniera a contarlo, que nos hablara de sus vivencias como ex profesional, y para ello, con ayuda de Antonio Blázquez, Director del Servicio de Deportes de la Universidad de Valladolid, organizamos una Charla. El objetivo era dar a conocer historias que, como la suya, atrapan por su gesta, pero que sobre todo, emocionan por su intimismo, por lo personal, porque es ciclismo de siempre.

Por eso, no sólo Juan Carlos, también Guillermo Prieto nos habló de cómo supo salir de debajo de una máquina que limpiaba con la pierna totalmente apartada de su cuerpo para volver a vivir, para volver a recuperarse como persona y empezar a sentir de nuevo a través de la bicicleta, con la que recuperó su autoestima, llegando a disputar el Tour de Francia de ciclismo adaptado años después del accidente y consiguiendo un puesto en el cajón final.

O Noel Martín, ex profesional con Orbea, actualmente en el campo amateur con Supermercados Froiz quien, a pesar de sus pretensiones en la categoría, saca tiempo para entrenar con Carlos, un chico invidente que quiere llegar a competir en las Olimpiadas de Río. Noel será su piloto en el tandem.

También pudimos escuchar a Edgar Nohales. Con mucha viveza en su oratoria nos habló de iniciativa, de carretera y manta para seguir con su sueño ser profesional. Habló de distancias, de que viajó lejos, muy lejos, haciendo del jet lag su enemigo, y de las penurias de un ciclismo casi sin apoyos su jornal. Con cada una de sus vivencias fuimos transportados a paisajes sublimes, a carreteras por las que nunca pasaremos y mucho menos montados en una bicicleta, pero, que si alguna vez nos preguntan, sabremos señalar en el mapa.

Pero también hubo otras historias, que si bien anónimas en cuanto a su autoría, supieron enraizar en el cariño de todo el auditorio. Eva Rodríguez e Isabel Martín nos hablaron de un ciclismo de mujeres, separados en muchos años, pero hermanados en una misma ilusión, la de haber creido y la de creer ahora que se puede pedalear con un dorsal aun siendo chica, aunque siga sin haber medios y muchas veces, otras mujeres con las que compartir pelotón.

También se habló de tardanza, la del gusanillo que visitó a Juan Trapiello, que le habló de ciclismo a los 40 años, de competir, de ponerse un dorsal sin haber siquiera montado en bicicleta antes. Ciclismo sin tradición hasta concederle un podio tardío. El de Campeón de España Máster con más de medio siglo vivido.

Y un final para un principio, el de los niños que, de la mano de personas como Jorge Merino, preparador de la Federación de Castilla y León, continúan queriendo ser ciclistas de mayores. Jorge nos contó como él y su equipo trabajan, como tantas otras personas a las que no sabríamos poner cara, en hacer que el ciclismo siga vivo, que los niños aún sientan ganas de montar en bicicleta.

Y con cada historia, con el mismo rictus de sonrisa instalada en su cara, aunque, al igual que cada asistente a la charla, no fuera consciente de ello, Vicente Álvarez, gran amante del ciclismo y escritor (por ese orden), puso una precioso final con un relato de ciclismo de época, de lírica de esfuerzo y prosa de superación. Un ir y venir de pinceladas de un ciclismo de rastrales mezcladas con magestuosa oratoria que ha sabido plasmar en cada uno de sus libros en los que, indirectamente o con decidida intención ha querido dedicar a su pasión: el ciclismo. Para muestra un precioso botón: el del descosido maillot de Mistral, personaje principal de la obra que nos presentó: El Tour de Francia y las Magnolias del Doctor Jekyll.

Y el silencio sólo se rompió con cada aplauso, con las numerosas preguntas formuladas a cada ponente, con el fin de la charla, cuando el público abandonó, la Sala Alonso Berruguete, dejándola en silencio hasta el lunes, cuando los alumnos que la llenen de nuevo escuchen a su profesor, ajenos a las historias que allí se contaron días antes. Quien sabe. Si la señora de la limpieza no se percató de ello puede que descubran un cartel olvidado junto al proyector: “Silencio… esto se enfila”. Una jornada de ciclismo. Tan sólo eso.

 


© Vicente Álvarez 2017